Por Leonardo Moreno, Director Ejecutivo FSP
Publicada en La Tercera el 22 de marzo
Las personas que viven en situación de pobreza y vulnerabilidad suelen estar muy expuestas a las consecuencias negativas de los desastres naturales. Sus activos y recursos son insuficientes para contrarrestar los efectos adversos de éstos en su nivel de bienestar. Tras los acontecimientos recientes, miles de familias y comunidades han visto decaer peligrosamente su nivel de vida producto de la pérdida no sólo de viviendas y servicios básicos, sino que también debido a la merma en sus posibilidades de trabajar y generar ingresos. La catástrofe ha dejado, nueva y literalmente, al “des – cubierto” a miles de familias que vivían en una situación de alta fragilidad e indefensión,, sin muchas posibilidades y redes efectivas para re-pararse de buena manera.
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