Cuando hablamos de Educación No Formal nos referimos a aquellas actividades organizadas que se producen en contextos fuera del ámbito de la escolaridad obligatoria, pero claramente intencionadas hacia el aprendizaje. En otras palabras, a través de acciones planificadas y sistemáticas, la Educación No Formal posee una intencionalidad educativa que favorece el desarrollo educacional de l@s niñ@s.
Consideramos que los procesos que se enmarcan en la Educación No Formal pueden apuntar en dos direcciones. Por una parte, pueden apoyar y complementar los objetivos desarrollados desde el Modelo Formal de Educación desde diversos contextos, y con nuevos actores y metodologías diferenciales que permitan realizar un proceso de “acoplamiento” destinado a enriquecer los procesos educativos llevados a cabo en la escuela. Por otra parte, permiten compensar las desigualdades que se generan desde los procesos de distribución inequitativa de la calidad de los aprendizajes, a cargo de las estructuras formales del Estado y la Política Social.
Cabe señalar que cualquier espacio de interacción cotidiana posee un potencial educativo que permite grados variables de intencionalidad y conciencia. Desde ese marco, el Programa Adopta un Herman@ plantea propósitos educativos en los diferentes espacios tutoriales, facilitando al máximo el aprendizaje de l@s niñ@s. Por esta razón, la Educación No Formal para la Infancia considera el contexto en el que viven niñas y niños, con el fin de propiciar la colaboración mutua entre todos los actores que participan de la intervención
El trabajar desde el marco de la Educación No Formal no sólo favorece la adquisición de aprendizajes significativos en los niños, al trabajar en sus espacios y a partir de situaciones cotidianas, sino que, además, nos permite rescatar el hecho de que no existe una sola forma de transitar la infancia ni de vivir en situación de pobreza, por lo que trabajar desde metodologías alternativas e innovadoras presenta distintas posibilidades de aprender a través de la diferencia. Proponemos entonces, implementar modalidades de educación que se realicen en instancias distintas a la escolar, dando importancia a la interacción que el niño y la niña realice con la familia, sus pares y las distintas personas que forman parte de la intervención.